Cuando no paras de pensar, la mente es tu problema.

Procesa tu mente.
La mente puede llevarte al caos. Perturba tu silencio interior, entrando en terrenos particulares y profesionales. Y hace peligrar tanto las decisiones como un descanso. Pero cuando intentamos calmarnos, observamos que no podemos porque no tenemos el control, la mente sigue estando ahí.
Entonces es cuando tienes que hacer lo que yo practico desde hace más de 30 años: la atención plena. En las primeras sesiones te bastarán con diez minutos al día. Después podrás aumentar progresivamente y llegarás hasta veinticinco minutos sin darte cuenta.
Lo que te ofrezco, funciona.
Te has dado cuenta de que tanta inestabilidad mental cansa, te agota, no dejándote concentrarte ni siquiera en tu propio ritmo diario, ya no sigues bien tu agenda. Tienes la mente alborotada, consumiéndote. Y es lógico que quieras acabar con todo eso.
Pero, a la mente hay que educarla, porque si no lo has hecho hasta ahora, tienes mal educada a la “niña de la casa.” Y ella se quiere imponer. Solo cuando la educas, es cuando se convierte en amiga tuya, y lo que es más, hasta en tu propia secretaria.
Ahora es el momento.
En las primera sesiones, lo que vas a hacer es ir educando a tu mente desde la atención plena. Desde un primer momento, esto le va a causar impacto a tu mente y el ejercicio va a hacer que ella se integre a la calma. Algo que hasta el momento no habías logrado.
Esta técnica no va de visualizaciones, pero si se medita de forma progresiva, para que vayas preparándote para posteriores sesiones un poco más transcendentales y llegar a una conciencia alta.
El Proceso de la Mente, que es el método que se practica, dispone de un acto presencial, y también online, donde empieza todo. Ese día estaremos cuatro horas de una mañana, de un sábado, con el fin de que se os explique este método y la forma en la que vais a llevarlo a cabo. Y en esa ocasión vais a quedar muy sorprendidos, al observar que ya estaréis empezando a caminar por el sendero de la calma.
Ese acto de inicio es una experiencia para vivirla y no perdérsela. No solo es motivador, sino que te lleva a una realidad que antes no habías podido detectar.
Como se suele decir, y en esto es muy cierto, habrá un antes y un después.
Ahora te comunico algo que a todas las personas les gusta: este método no viene a colocarte más deberes. Solo te doy un instrumento para practicarlo y que vaya encajando en tu día a día de forma cómoda, segura y progresiva. No hay gran esfuerzo en ello.
Al ir practicando, te darás cuenta de que ya empieza a mejorar la actitud mental, puesto que observarás que te enfrentas a tus decisiones con mayor claridad; irá desapareciendo la inestabilidad mental; tu mente entrará en calma; tus emociones serán más limpias; el estrés irá bajando hasta desaparecer de tu vida y tu cabeza quedará más centrada.
PROGRAMA.
MÓDULO 1. Cuerpo-respiración.
Energía corporal y canales.
Respiración y concentraciones.
MÓDULO 2. Sensaciones.
Nuestro alrededor cotidiano.
Mente de sensaciones.
MÓDULO 3. Emociones.
Conexión mente y emociones.
Bajando la ansiedad.
MÓDULO 4. Contenidos mentales.
Mecanismos de la mente.
Mente en calma.
MÓDULO 5. Atención Plena de la empatía.
Revisión de aspectos pasados.
La profundidad mental.
QUE NO TE CUENTEN ESTA EXPERIENCIA. VEN A VIVIRLA.
Todos los participantes interactuaremos y no estaremos solamente escuchando. Por esa razón, cualquiera que venga será parte de la propia experiencia.
Seguramente, antes no habrás visto nada igual.
Esto funciona.
Te lo explico. La mente es uno de los siete cuerpos que tenemos. El físico es uno de ellos. Siendo que disponemos de un cuerpo mental, todo trabajo mental se lleva a cabo desde ese cuerpo. Por esa razón, hay personas que intentan meditar y no obtienen resultados, puesto que lo intentan desde el cerebro. El Proceso de la Mente empieza por tener eso en cuenta y los ejercicios se realizan desde donde realmente se encuentra el estado mental del ser humano.
Si trabajamos desde nuestro estado mental, ayudamos a los otros cuerpos, sobre todo al físico. Tendremos menos tensión hasta eliminarla. Se acabarán dolores, como los de la cabeza y en otros lugres. Respiraremos mejor y nos podremos concentrar. Y más que eso, podremos evitar algunas adicciones que hubiéramos tenido, como el tabaquismo.
Pero no es en el cuerpo físico directamente desde donde se trabaja el estado mental. Y eso es un error, puesto que las personas desconocen que existen más cuerpos de los que vemos y podemos observar en estos momentos.